Presupuestos barrados. Por Antonio Piazuelo

Antonio Piazuelo

Tengo la impresión de que el proceso de elaboración y aprobación de los Presupuestos Generales de la comunidad aragonesa para 2017 ha ido aumentando su nivel de confusión hasta hacer muy complicado su seguimiento. Un nivel de confusión tan elevado ya que parece difícil de alcanzar incluso para un especialista consumado en la materia como el consejero de Hacienda, Fernando Gimeno.

En un artículo publicado recientemente (pido disculpas por citarme a mí mismo) traté de aclarar en alguna medida por qué sucedieron cosas tan extrañas como los vaivenes sufridos en la negociación entre el Gobierno de la comunidad y el grupo parlamentario cuyos votos precisaba para la aprobación del presupuesto. Podemos paso de no  sentarse a negociar, a proponer unas modificaciones, mas de forma que de fondo, para poder votar a favor. Sugería yo entonces que habría sido más útil que Podemos hubiese planteado su alternativa presupuestaria y de esta forma poder comparar  la propuesta del gobierno con la suya. Finalmente se decidieron a aprobar las cuentas de Gimeno, por un motivo: el miedo escénico, a aparecer ante los ciudadanos como los únicos responsables de que la comunidad se quedara sin presupuestos. Mediaticamente fue importante la presión que soportaron

Las últimas noticias, sin embargo, añaden más leña al fuego de la confusión y empiezan a convertir las cuentas públicas aragonesas en un monumental caos marxista (de los Hermanos Marx). El informe de la Interventora General de la Comunidad, Ana Gómez, señala un desajuste muy importante, de 163,5 millones de euros, entre los capítulos de gasto presupuestados y los ingresos previstos. Un agujero que puede ser mayor si al final hay que rescatar la autopista ARA-A1. También según el informe de la Intervención es posible que sea algo menor: unos 35 millones menos, si el Parlamento español aprueba definitivamente los Presupuestos Generales del Estado para este año –como parece que finalmente ocurrirá- y se recibe una financiación superior a la que correspondería si hubiera sido necesario prorrogar los de 1986. Sea como sea, tanto si es mayor como si es menor, el desajuste no es ninguna pequeñez.

La noticia es aún más preocupante porque resulta que el problema se centra sobre todo en el gasto previsto en Educación, Sanidad y, en general, en lo que conocemos como gasto social. Un gasto social que, no lo olvidemos, fue el caballo de batalla de la negociación con Podemos y el objeto de las concesiones a las que se agarraron estos para votar sí al proyecto. Lo que, en apariencia, podría significar simplemente que se hicieron esas concesiones para lograr el voto afirmativo, conscientes de que no habría dinero para hacerlas realidad (alcanzar compromisos y pactos que no se piensan cumplir es una reconocida habilidad del señor Gimeno). Pero el fondo de la cuestión es más endiablado: los responsables de esas áreas lo saben desde el primer momento porque ese gasto para el que no existen ingresos venía ya desde el Departamento de Hacienda con el aviso de que no se podría hacer efectivo. Estoy convencido de que consejero Gimeno envió esas partidas “barradas”.

Ese endemoniado palabro, el “barrado”, es un artilugio contable que para la inmensa mayoría de la población no significa nada (la Real Academia solo reconoce el verbo “barrar” como sinónimo de “embarrar”, y a lo mejor no va tan desencaminada) pero, para entendernos, digamos que los responsables del área correspondiente saben que esas partidas de gasto no se podrán hacer efectivas. Que, más o menos, van de adorno, como un simple señuelo para conseguir apoyos

El Partido Popular, apoyándose en ese documento, ha pedido que el Gobierno de Aragón presente este mes las modificaciones que el informe de la interventora estima necesarias. La razón de tanta urgencia es que las Cortes entran en vacaciones desde finales de junio hasta septiembre. Nuevas modificaciones que vendrían a añadirse a las que ya se han ejecutado… en un presupuesto que se aprobó el 10 de mayo: toda una plusmarca.

¿Cuál puede ser la respuesta de Podemos ante este nuevo y flagrante incumplimiento? Pensemos que faltan 20 millones para pagar la educación concertada y que el acuerdo presupuestario con la formación morada dice literalmente que eso no se puede tocar. Faltan otros 20 para hacer efectivo el 25 por ciento de la paga extra que los funcionarios dejaron de percibir en 2012 (otro compromiso que se incumpliría), y otros 15 en Educación, 15 en el SALUD, 4 en el Ingreso Aragonés de Inserción (IAI), medio millón en Farmacia…

Da la impresión de que el miedo escénico al que aludía antes le ha jugado una mala pasada a Podemos, que no sé cómo va a salir de este embrollo. El miedo, según aseguran los científicos, es una reacción natural que contribuye a la supervivencia porque nos alerta del peligro y nos pone en disposición de huir de él. El pánico es otra cosa. El pánico nos paraliza y nos deja como un conejo deslumbrado por los faros de un coche: a merced del peligro, cuando no nos empuja hacia él.

Es bastante lógico que la inexperiencia ,genere precaución y a veces miedo, pero Podemos no se puede permitir que lo paralice el pánico

Y me atrevo a vaticinar algo más: estamos a punto de asistir a una de esas paradojas de la política que dejan estupefactos a los ciudadanos de a pie. No tengo dudas de que las modificaciones presupuestarias que se hacen necesarias para cumplir con la legalidad se aprobarán, pero se aprobarán con el voto de quien no apoyó los presupuestos

El PP ya ha puesto sus condiciones : la concertada  .

Al tiempo

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