La Gran Coalición

Ha llegado el momento de acordar un nuevo tiempo para la generosidad, el acuerdo y el avance hacia el futuro con una gran coalición.

¿Por qué no un acuerdo con fecha de caducidad para sentar las bases de un discurso que aborde los problemas y acuerde soluciones? Y no hay que pensar únicamente en Socialistas y Populares. Como “España es diferente”, también debería participar las gentes de Podemos y Ciudadanos, los grupos catalanes, vascos y gallegos,…

Todo país tiene sus problemas y sus momentos. Con todos sus defectos y no escasos asuntos todavía irresueltos, la Transición española sirvió para conformar una nación que hasta entonces estaba gravemente condicionada por hechos tan brutales como los derivados del fracasado golpe de Estado franquista de 1936, por la terrible guerra civil y por aquellos cuarenta años de dictadura.

Mejor que peor, a partir de 1975, con gran generosidad por parte de todos (en mayor medida de los “perdedores”), se sentaron las bases para dotar a España de mecanismos que permitieron imponer la democracia (todo lo imperfecta que se quiera y por supuesto manifiestamente mejorable) y toda una serie de avances que perfectamente sintonizaban con los parámetros al uso en esa Europa de las libertades burguesas en la que de pleno derecho formamos parte. Se aprobó una Constitución, un marco que, con sus luces y sombras, permitió a tirios y troyanos convenir en la idea de construir otra España, rompiendo los viejos y lamentables esquemas de “las dos Españas”. Fue un inicio que ha resultado útil y que acaso ya, con el paso del tiempo y de las nuevas necesidades, requiere dar un paso adelante permitir avanzar en la consolidación de los nuevos valores y auspiciar soluciones para los grandes problemas de esa realidad cambiante que es todo territorio poblado por hombres y mujeres naturaleza, buitres y economías mediante.

Ni hay que cerrar los ojos, ni taparse los oídos ni callar la boca. Las grandes transformaciones de todo tipo que se han producido exigen soluciones. España ha dejado de ser bipartidista, la globalización es un reto al que enfrentarse con lucidez para defender lo propio, el paro galopante impide avanzar en la procura de un contexto más igualitario, la juventud anda desnortada y sin expectativas de futuro, las nuevas tecnologías nos enfrentan a descomunales retos a los que alguna solución habrá que dar la solidaridad se resquebraja y los poderes fácticos cada vez lo son más. Y los problemas lingüísticos y territoriales, la vertebración de un Estado donde todos quepan y se sientan cómodos. La España plural, tan singular al mismo tiempo que imprescindible tanto para todos los españoles plurales como para los europeos.

Ha llegado el momento de acordar un nuevo tiempo para la generosidad, el acuerdo y el avance hacia el futuro. La deriva de los grandes partidos está ahí, la crisis de los imprescindibles sindicatos también, las organizaciones sociales caminan a trompicones. Las expectativas que despertaron formaciones minoritarias se diluyen. ¿No habrá llegado el momento de la gran coalición? Lo que es bueno para los alemanes también podría serlo para los españoles. ¿Por qué no un acuerdo con fecha de caducidad para sentar las bases de un discurso que aborde los problemas y acuerde soluciones? Y no hay que pensar únicamente en Socialistas y Populares. Como “España es diferente”, también debería participar las gentes de Podemos y Ciudadanos, los grupos catalanes, vascos y gallegos, las pequeñas formaciones nacionalistas de algunas Comunidades. ¿Difícil? Sin duda. Pero todos estamos jugándonos el futuro de España y sus gentes, de las generaciones del mañana.

No parece posible que se de el sentido común de acordar una gobernabilidad de todos. Pero no debería ser utópico considerar que pactar es posible, pactar lo fundamental que esta vieja Nación no termine yéndose al garete. Cosa de todos. Responsabilidad de todos. Otra España es posible para que, arregladas las ñapas, el que más chufle capador. Desde la libertad.

Un comentario en “La Gran Coalición

  1. En España hay unos 450000 empleos públicos no funcionariales por elección, nombramiento directo o contratación laboral. Son empleos de carácter “político”. En Italia hay la mitad y en Alemania la tercera parte. Mientras no se corrija este despropósito, seguirá aumentando la deuda.

    El número de empleos públicos de carácter político es mayor en España que la suma de médicos de la SS, policías y bomberos. Es decir, el número de los que nos mantienen con vida, protegen nuestra vida o nos salvan la vida es inferior al de los que nos la complican. Absurdo.

    Y si ya entramos en el quién es quién sobre el dinero español apaga y vámonos, los unos obedecen a Soros y los otros al sionismo.

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