Canes

Qué bello era pasear por aquellos bulevares zaragozanos donde árboles varios daban sombra en la calor y cobijo cuando el frío trataba de marcar los tiempos estacionales, poesía. Andan muertos los pasos, los asientos puro deterioro. Y esos abuelos y abuelas que sentaban culos al calor platicando las bellezas de nietas, los gamberreos de losSigue leyendo «Canes»